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lunes, 30 de noviembre de 2009

Iztapalapa: retrato de la izquierda

Ricardo Alemán

La disputa por Iztapalapa se resume en la respuesta a esta interrogante: ¿qué pelean Juanito y “Clarita”? Está claro que no les importa la elevada responsabilidad del ejercicio del poder; tampoco resolver los graves problemas de la demarcación, y menos convertirla en el más importante polo de desarrollo.

Más aún, a ambos no sólo les vale un pito todo lo anterior, sino que carecen de capacidades básicas para desempeñar el cargo. Y la razón de esa ignorancia es elemental. Él y ella representan a las nuevas generaciones de la llamada izquierda mexicana; esa que a lo largo de 20 años se nutrió de políticos lumpen; groseros muñecos de ventrílocuo carentes de ideología, principios y cuyo compromiso está con las mafias partidistas que sólo van tras el dinero y el poder.

Se debe insistir: ¿qué pelean Juanito y “Clarita”? En efecto, van detrás de los casi 4 mil millones de pesos del presupuesto de la más habitada demarcación municipal del país. ¿Pero se mandan solos Juanito y “Clarita”? Claro que no. Todo el que quiera verlo sabe que son muñecos de ventrílocuo de mafias que se han robado hasta la esperanza de una izquierda digna, transparente, responsable y respetable. ¿Y quién está detrás de Juanito y de “Clarita”?

Durante meses, la verdadera “mano que meció la cuna” de Juanito y “Clarita” fue —todos lo saben— Andrés Manuel López Obrador, jefe de esa mafia política y titiritero que a los ojos de todos operó un insultante malabarismo —con el PRD y el PT—, para quitarle a Los Chuchos 4 mil millones de pesos que significa Iztapalapa. Dinero que será empleado para la más opaca campaña electoral de la historia mexicana: la de AMLO.

También ante los ojos de todos, ese simpático muñeco de ventrílocuo llamado Juanito traicionó su palabra, a su creador, y salió más ambicioso y más enfermo de poder que su Gepeto. ¿Y hoy quién está detrás de ese preclaro y talentoso hombre de Estado llamado Juanito? ¿Quién creen? Sí, un sector del PRI. En realidad una de las más feroces batallas político-electorales rumbo a 2012 ya no se da entre el PAN y el PRD, o entre la claque de AMLO y los azules. Hoy la pelea político-electoral es entre el PRI de AMLO, el de Marcelo, el de Peña Nieto, el de Manlio y la señora Paredes.

¿Quién lo iba a imaginar? La derecha y la izquierda ya no pintan. Rumbo a 2012 pelean por regresar al poder los mismos que en 1986 fracturaron al PRI. ¿Es el fracaso de la derecha y la izquierda?

EN EL CAMINO Por cierto, dijo “Clarita” de Juanito: “Es un ladrón, traidor y retrasado mental”. Así se llevan. Y son la izquierda.

Nota de la redacción Por un error, ayer esta columna apareció con un título incorrecto. El adecuado es: “PAN, caballada flaca para 2012”. Ofrecemos una disculpa al colaborador y a nuestros lectores.

lunes, 23 de noviembre de 2009

La izquierda en México

R e n é Av i l é s F a b i l a

Los obreros y campesinos están al margen, peones
de un ajedrez grotesco que juegan principalmente tres partidos.

La izquierda mexicana apenas existe. PRD, PT, Convergencia,
sindicatos como telefonistas, universitarios y
electricistas son una suma gelatinosa sostenida por palabrería
hueca que se ha hecho irritante. Términos como
resistencia, digamos, ya es utilizada por priistas y panistas
para defenderse de la extrema corrupción del gobierno capitalino.
Los argumentos usados por el PC o el PRT (de filiación marxista) carecen
de sentido. ¿A quién se le ocurriría luchar por una dictadura del
proletariado? Hoy nadie rechaza el capitalismo,
a lo sumo quieren darle un rostro humano y sacar
el mejor provecho posible de un sistema carente
de rumbo y en manos de una burocracia política
(integrada por todos los partidos) en busca
del poder y del dinero.
Pensar que Ebrard o Encinas son dignos izquierdistas
es ignorar la historia y no entender
la realidad. La izquierda no tiene que hacer pistas
de hielo o árboles navideños gigantes, típicos
valores norteamericanos. Debe cuidar con
esmero las luchas sociales, no dar limosnas sino
crear empleos y sobre todo, dotar a la población
de instrumentos que permitan ver a México bajo otro modelo,
distinto al que tenemos, herencia del PRI en sus más degradantes
momentos. Así lo pienso luego de leer un artículo de Manuel Bartlett,
recién llegado a la izquierda, una vez que su vida política concluyó y
en donde fue senador, gobernador y secretario de Estado por el PRI.
Su lenguaje corresponde al de un fariseo, diría Marx, o mejor al de un
compañero de ruta, como veía Lenin a los que estaban un momento
peleando por el socialismo.
La pregunta es, ¿de dónde sale la izquierda que ahora se manifiesta
con estandartes de la Guadalupana, entrega limosnas a granel y convierte
al DF en un inmenso circo donde prevalecen
los espectáculos de tipo comercial? Del PRI. De allí
surgieron Dante Delgado, Camacho, Ebrard, El Peje.
Cuando eran priistas no tuvieron una sola ocurrencia
izquierdista. Buscaban, quizá, menos autoritarismo
y corrupción, cierta pluralidad. Hasta allí. Ninguno
pensó en la lucha de clases, en las contradicciones, en la toma del poder
por la vía armada o electoral para implantar un gobierno socialista.
Llegado el momento, los comunistas se sumaron gozosos a los
cargos que el sistema les dio. Arnoldo Martínez Verdugo ocupó la delegación
de Coyoacán, y jamás vio a un obrero. Amalia García no ha
vuelto a pensar en Rosa de Luxemburgo y Pablo Gómez salta de diputado
a senador y viceversa sin recordar que regañaba a quienes no
recitaban El Capital.
El lenguaje que utiliza Bartlett es el mismo que
usaba Valentín Campa, pero los valores son otros.
Uno fue tragedia, el primero farsa. Sabemos que el
PRI, aunque se dijo heredero de la Revolución de
1910, caminó, luego de Lázaro Cárdenas, a una derecha
que entroncaría con el PAN. Hace poco, Beatriz
Paredes decretó que la del PRI era una ideología socialdemócrata.
Los militantes preguntaron qué era
eso. Hoy los partidos pelean por el centro. Los obreros
y campesinos están al margen, peones de un ajedrez
grotesco que juegan principalmente tres partidos,
uno de ellos que se reclama como la izquierda y
que ha llegado a límites inauditos de podredumbre
y falsedad. Si Revueltas criticó al PC por sus desviaciones y distancia
con el proletariado, en 2009 nadie entendería sus tesis. Para escapar
de las posiciones izquierdistas, otros países han encontrado fórmulas
casi mágicas, poéticas, como los chinos, pero en México lo han
hecho envileciendo más al sistema creado por el PRI, que de regresar
al poder volverá a decirnos que es el atinado centro, el PAN queda a
la derecha y el PRD imagina ser izquierdista, cuando todos están corrompidos
y sin ideología.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Balconean a Muñoz Ledo en mitin del SME

Omar Brito / El Economista

El senador perredista Ruben Velázquez balconeó al diputado federal Porfirio Muñoz Ledo durante el mitin en apoyo del Sindicato Mexicano de Electricistas al recordar frente a él y los agremiados que el gobierno hizo un despido masivo cuando el ahora petista fungía como secretario del Trabajo.

Recién terminaba Muñoz Ledo su oratoria, la cual fue bien recibida por los electricistas y en la que pedía que el presidente Felipe Calderón deje el cargo pues desintegrar a los sindicatos “es desintegrar al país”.

Entonces, Velázquez tomó el micrófono: “ándale Porfirio bajate, bríncale”, dijo en un principio, y luego lanzó: “yo les entiendo muy bien ante esta avalancha que les han dado. Fue hace más de 30 años, yo fui sindicalista, fui dirigente de un sindicato del gobierno, de Conasupo y pusimos banderas rojinegras para mejorar los salarios y el presidente era (Luis) Echeverría y el secretario del Trabajo era Muñoz Ledo, y entonces nos corrieron del trabajo, por eso les entiendo muy bien”.

AMLO y SME: van por el caos

Ricardo Alemán

Al escritorio de Felipe Calderón llegó un informe de actividades, objetivos, estrategias y alianzas del SME, agrupación que ayer no sólo provocó caos en el valle de México, sino que confirmó que ya no es un gremio laboral, sino un grupo político radicalizado que, junto con AMLO, pretende el caos político, económico y social rumbo a 2012.

Por eso, en prevención de actos de provocación por parte de los grupos gemelos AMLO-SME, la Policía Federal desplegó un operativo cuidadosamente diseñado —sin emplear armas de fuego y a partir de información de inteligencia— para manejar el llamado Paro Cívico Nacional, que no es otra cosa que un acto político que pretende crear un clima de desestabilización a partir del reclamo de reabrir Luz y Fuerza.

El gobierno pudo documentar que gran parte de las actividades del SME de Martín Esparza están muy lejos de una reivindicación laboral y que, más bien, ese grupo es el eje político de caos y desestabilización en el que AMLO montó ya su estrategia rumbo a 2012; estrategia que según información oficial consistiría en llegar al proceso presidencial en medio de un clima de caos y desestabilización.

El pretexto sería la liquidación de LyFC, causa a la que intentan colgar la crisis económica, política y social y, si es posible, hasta uno que otro mártir surgido de “la movilización”. Según la información, el SME no es el eje “del movimiento”, sino un “parche” de coyuntura. El corazón del “movimiento” es AMLO, que presuntamente amplió sus alianzas con otros grupos radicales —en 2006 la APPO y la crisis de Oaxaca fueron financiadas por AMLO—, algunos incluso aliados con organizaciones clandestinas de regiones marginadas: Oaxaca, Hidalgo, Chiapas y Puebla. AMLO estuvo ausente ayer de la movilización sólo por estrategia.

Lo que pocos saben es que el gobierno federal también cuenta con un amplio expediente sobre enriquecimiento ilícito del líder del SME y de no pocos de sus leales; documentación y hasta videos de intentos de sabotaje a instalaciones eléctricas. Y no pocos de los “trabajadores” electricistas que ayer bloquearon calles y carreteras —por cierto, grabados en video— aparecen entre los que realizaron o intentaron sabotajes.

Por lo pronto, durante las distintas manifestaciones de ayer en calles y carreteras, fue evidente que distintos grupos hicieron todo para provocar una respuesta violenta de la autoridad, incluso fueron atropellados y hasta baleados policías, además de periodistas golpeados. La gran pregunta: ¿quién será capaz de parar esa locura?

OKTAPODI